
Hace ya un tiempo que soy protagonista de un sueño que se repite a lo largo de mis aventuras oníricas. Este sueño va cambiando sus personajes pero en su estructura basicamente se repite la misma secuencia:
Estoy caminando por mi antiguo barrio hacia diferentes destinos. En el camino aparece alguien que me persigue y casi siempre es para matarme. A veces este sujeto adquiere varias personificaciones y se va transformando a medida que el sueño transcurre; pasa de joven a viejo, de viejo a gordo, de gordo a una niña, de un ser humano a un personaje de Alicia en el pais de las maravillas y otras transformaciones más. A veces es un grupo de personas el que me persigue o me está esperando. Pero lo que se repite en todos los casos es que para escaparme de ellos entro en la casa de mis abuelos. Me dirigo hacia al jardín trasero donde se encuentra la escalera que conduce hacia la terraza, subo por ella, y salto desde allí hacia el patio del vecino por donde logro escaparme de mis persecutores. Todo esto sucede mientras ellos estan entrando a la casa y yo los veo desde la ventana que da al living.
Me despertó curiosidad el hecho de que en todos estos sueños lograra escaparme entrando a la casa de mis abuelos y comenzé a hacerme preguntas.
La casa de mis abuelos es la casa donde me crié, donde crecí y viví junto a ellos, mi mamá, mi tía y mi hermano hasta los 15 años. La casa de mis abuelos es grande. Está llena de objetos porque a mis abuelos les cuesta deshacerse de las cosas. Siempre estan pensando que las van a necesitar para algo pero finalmente quedan guardadas en la casa ocupando espacio y juntando mugre. Muchas de ellas estan ancladas en los que eran nuestros cuartos cuando viviamos allí.
Algunos de estos objetos no tienen valor práctico ni estético, la mayoría de estos estan compuestos por revistas viejas, cajas llenas de revistas y fasciculos viejos y ropa de niños de los años 80. Sin embargo, para mi, estos objetos tienen un valor emocional, puesto que viví con ellos. Son como muertos vivos que forman parte de la vida de la casa de mis abuelos. A veces entro a los cuartos y los contemplo... A veces abro las cajas y los cajones para ver que hay ahí...
La casa de mis abuelos está llena de libros y de discos de música clásica, tango y folcklore, los primeros discos que escuché en mi vida y los discos que me sirvieron de inspiración para bailar en los comienzos de expresión con mi cuerpo.
El jardín trasero de la casa es mi parte preferida. Está florecido en todas las estaciones. Tiene cantidad de plantas que mi abuela cuida con todo su amor, un limonero, una higuera y una palmera. Diferentes y hermosos colores lo componen segun la época del año. Ese jardín fué lugar de muchos juegos en la infancia y lugar de muchas de mis actuales fotos, un lugar de inspiración al fin.
La casa de mis abuelos fué el lugar de muchas de mis fantasías infantiles y es por eso que aparece en mis sueños. Pensando en todo esto, me dí cuenta de que en ella siempre me siento segura, siento que es un lugar que me reconforta, donde me siento acogida. Cuando estoy ahí siento que el tiempo pasa mas lento. ¿Será por ello que en mi sueño funciona como un escape? Un lugar que me permite escaparme de las persecuciones del mundo. Si lo pienso un rato la casa de mis abuelos es un mundo en si mismo, un mundo mágico. Otro mundo. Mi primer mundo.
Por otra parte, hace unos meses que comenzé a visitar con más frecuencia a mi abuela. Luego de una tarde en la que me enseñó su receta para hacer pan, decidí que quería disfrutar de ella antes de que fuera tarde, ya que siempre fué una persona importante para mi. Y fué asi como en una de esas tardes, mirando fotos viejas de la familia junto a ella, encontré estas tres fotos:



Cuando las ví inmediatamente las aparté y las puse a las tres juntas. Su belleza me mantuvo con la mirada puesta en ellas por un rato.
Son tres fotos que sacó mi abuela en Los Acantilados, lugar donde está la casa de vacaciones de la familia, lugar donde viví muchisimas cosas incluso hasta el día de hoy. Fueron tomadas con una cámara Kodak de los años 80.
¡Qué lindo saber que mi abuela tomó estas fotos! En una de ellas se puede divisar la lluvia! Despues de todo mi abuela es un ser sensible que siempre se sensibilizó ante mis fotos. Recuerdo cuando le mostré una de ellas, la cual le había tomado a mi amiga Ines en el balneario abandonado de Los Acantilados, recuerdo que la miró y me dijo: - mmmm esta tiene como un halo de misterio no? Que misteriosa...
Así que pedí a mi abuela estas tres fotos para llevarlas y escanearlas, y hoy las conservo cual tesoro que forma parte de un pedazo de la historia de mi vida.